Tierra trágame. Hemos vivido el momento más tenso de la historia de la pasarela Cibeles. Todo debido al conflicto moda vs. showbusiness. La prensa estaba concentrada el captar el momento de gloria de Gwyneth Paltrow sentada en frontrow junto a Gala González. Sin embargo, Adolfo DomÃnguez no estaba dispuesto a permitir que el desfile comenzase a destiempo. Asà que, ni corto ni perezoso, ha cogido a Marina Pérez del brazo y, sin música, la ha lanzado a la pasarela. Tal cual.
La mitad del desfile ha transcurrido en el más absoluto silencio. Lo sentimos verdaderamente puesto que la nutrida propuesta mixta de hombre y mujer estaba fantásticamente ejecutada, cuidando hasta el más mÃnimo detalle. Los arrugados que tan famoso hicieron al diseñador en los ochenta vuelven para el 2010 en un momento en el que los drapeados se encuentran de rabiosa actualidad. AsÃ, el casting impecable de modelos llevó con gracia vestidos color magenta de cuellos chimenea, diseños toga de un solo hombro y shorts en denim couture.
La propuesta incluye elementos de los años ochenta como una serie de blazers con cierre de cremallera y americanas de corte asimétrico que se funden con tops de escote palabra de honor. En materia casual, nos seducen los blusones holgados de punto de rejilla con semitranparencias y unos pantalones cropped de tiro recto.
Al finalizar el desfile, Adolfo DomÃnguez no pudo sino expresar su enfado por el desafortunado momento musical diciendo: “La musica es el lenguaje de Dios y esto no ha sido precisamente lenguaje”. Pese a todo, el regreso del diseñador a Cibeles ha merecido la pena. Por Pedro Zozaya para Vogue.es
Proponer tu RSS para Últimas Noticias
Â
Otros Reportajes:
Enlaces Patrocinados
Los más comentados:
Adriana Lima: El ángel de Victoria's Secret (5)
Piustyle.com, la nueva comunidad outlet más exclusiva (4)
Fiesta Piustyle.com con Laura Sánchez y Mar Saura (3)
La moda en los 90: Indefinida (3)
Heidi Klum: Nacida para modelar (2)



Estás en:






