"Quiero un esmoquin de terciopelo negro".Yo hago listas en alto, soy como los niños que se piden todos los regalos del universo. "Sí, sí" dice mi marido, ya acostumbrado a hacer oídos sordos. Pero mi amiga me mira raro: "Bueno… a lo mejor te queda bien" Es como hubiera dicho que me quería vestir de croupier.
El terciopelo fue durante siglos uno de los tejidos más exquisitos, pero en los últimos años prácticamente ha sido un paria de la moda. Nos parecía algo apolillado. Haciendo un juego tonto de palabras de "mediopelo". Desde Tom Ford en YSL nadie, aparte de abuelas bohemias de fiesta, las cantantes líricas y extras de películas de temática medieval se atrevía a ponérselo. La culpa la tuvieron los ochenta. En los setenta el terciopelo molaba, era muy Yves Saint Laurent o Mick Jagger. En los ochenta mutó en una pesadilla de salas de fiestas, cardados y drapeados.


Pero esta temporada, han cambiado las tornas. Los ochenta están perdiendo influencia (gracias al cielo) y vuelven los setenta: lo demuestra Tommy Ton en Style.com.
La mismísima Carine Roitfield en una de esas listas mentales en voz alta, declaró que quiere "una falda lápiz de terciopelo negro. Hasta la rodilla. Nadie ha diseñado la perfecta falda de terciopelo". Pues si vale para la Roitfeld cómo no va a valer para nosotros los mortales.
También le vale a la ultra chic Ines de la Fressange, que se los compra color frambuesa. Yo tengo un par de cosas de terciopelo en el armario: un minivestido negro con cuello de lentejuelas y el famoso chal de Kate Moss. Son de tacto agradable, se ven bonitos en la luz. No problem.
Se ha visto terciopelo en las colecciones de Balenciaga, Fendi, Christopher Kane, Prada, Bottega Veneta, en las fotos, en este órden.
Este es el momento de ponerse terciopelo. Pero ¿cómo? Que se vuelva a ver en las pasarelas no quiere decir que no sea un material difícil.
-Lo primero que debemos pensar es en escoger el corte más sencillo posible. Líneas rectas, cortes geométricos y colores lisos. Nada de volantes, abullonados y estampados. Un buen ejemplo de simplicidad es el vestido de Mango de la foto.


En cuanto a los vestidos de terciopelo ajustado, perdón "body con", tengo mis dudas. Hay que tener un cuerpo sobrenatural. Sí a los pantalones pitillo, como los de Ines de la Fressange, a los volúmenes simples. Pero el vestido de terciopelo ajustado me recuerda a las visiones de mis nocheviejas preadolescentes.
-Jugar con lo inesperado y salirse de lo convencional. Con colores sutiles como el amarillo de Prada. Con terciopelo rojo vamos un poco vestidas de cortinaje.
O mediante cortes inusuales como el mono de Asos de la foto, las mezclas de texturas -con tweed o lana- En mi cabeza, combino mis pantalones de esmoquin imaginario con un jersey de lana gorda y cruda típico de Escocia, en talla pequeña.
-No somos Rapunzel. Hay que evitar lo demasiado romántico o de época. Me gusta el estilismo del desfile de Christopher Kane, que combina los vestidos de tiras de terciopelo (creo que son lazos) con zapato Oxford. Un jersey masculino o cárdigan de cashemere automáticamente lo convertirían en un vestido de día. Pero con unos tacones de satén, una coleta deshecha y unos pendientes largos de brillantes (o sucedáneos) quedaría de parar el tráfico.
-Los accesorios en terciopelo son muy agradecidos. Unos zapatos de cordones (los de la foto son de Rachel Comey y Emma Hope los saca cada temporada), una collar de cadena con apliques de terciopelo, un cinturón etc… son siempre eficaces. No hay que pensárselo demasiado.
¿Qué os parece? Terciopelo ¿sí o no?
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