¡Horror! Tres revistas de moda han sacado portada este mes con el mismo vestido. Eva Mendes en W, Lily Allen en la Elle UK y Freja Beha Erichsen en Vogue UK. Dos competidores directos y una medio. Todas con versiones del mismo vestido de Miu Miu. Es el equivalente a que tres mujeres que se hacen la competencia, tres rivales aparecieran en una fiesta con el mismo vestido. La red está que arde (al fin y al cabo en verano hay sequía informativa). Teniendo en cuenta el mundo de prima donnas que es la moda ¿cómo ha sucedido esto?
Lo primero es que el encargado de prensa de Miu Miu tendría que haber estado un poco más al tanto. Es cierto que para cada sesión se reciben muchas prendas y hasta prácticamente el último momento, no se decide la imagen de portada. Es difícil, pero otros, a fuerza de ser pesados, lo hubieran evitado. Esta coincidencia, en cierta manera, quema la prenda.
Pero de este "incidente" se pueden sacar un par de conclusiones.

-Una es que las revistas le tienen que deber varios favores a Miu Miu. La publicidad que compra en las páginas de las publicaciones tiene que ser compensada en alguna manera. Y en los departamentos de moda deben tener grabado a fuego que tienen que utilizar artículos de la firma en sus editoriales y a ser posible, en las portadas. Miuccia Prada es una diseñadora poderosa.
-La segunda conclusión es que pese a que las revistas nos están taladrando con "la nueva simplicidad", "los básicos-inversión" y "la vuelta del minimalismo", al final, lo que llega a las portadas es un vestido con flores de tela, encaje y colores tan poco neutros como el digamos sorbete de mandarina y el lavanda.
Como dijo Alexandra Shulman, directora del Vogue UK, no hay portada que venda más que la que muestra a una chica de pelo castaño (punto para las morenas) con un vestido rosa. En este caso, todas las protagonistas tienen el pelo oscuro y aunque el vestido no sea exactamente rosa, son colores que llaman la atención. Mira que me extrañó ver ese vestido en la portada del Vogue, más que nada porque Freja es una modelo bastante andrógina y de un estilo más depurado. Pero se ve que la Schulman lleva los principios de marketing a rajatabla.
-Y la última deducción es que si hasta los profesionales y los uber-divinos meten la pata coincidiendo en vestido, ¿cómo no vamos a caer las mortales comunes? Muy a menudo se escucha eso de "No quiero vestir como todo el mundo. Quiero llevar lo que nadie tiene"
Pero en este mundo globalizado, híper conectado, ahogado de estímulos, dirigido por tendencias, invadido por las cadenas de moda, eso es muy muy muy difícil. Es prácticamente una ilusión. Estas cosas nos devuelven a la realidad.
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